De varias fuentes me ha llegado la alarma por el uso de herbicidas no-biodegradables y muy tóxicos, como el Roundup, en los parques barceloneses y quisiera hacerme eco de ello, dada su gravedad. Muy sentido en particular el testimonio de este vecino cuyo hijo sufre una de esas enfermedades neurológicas de las que desgraciadamente cada vez oímos hablar más y que así se explicaba en el periódico la Vanguadia (Pel Medi Ambient).

Esto se debe a una concesión del ayuntamiento a la multinacional de transgénicos Monsanto, conocida por, entre otros escarnios, crímenes contra la humanidad, al haber vertido en la guerra de Vietnam 41 millones de litros de agente naranja, otro herbicida, contaminando de dioxinas a varias generaciones de vietnamitas, que sufren sus secuelas hasta día de hoy.

Así que nada, otro veneno a añadir a la lista de los que soportamos los urbanitas (otro día me entretendré en hablar sobre otros).