Artículo aparecido en El País-Catalunña, el 31 de octubre, referido al debate sobre el agua en Cataluña que tuvo lugar el pasado día 28, que podeis revisitar aquí.

El jueves se celebró en el Colegio de Periodistas el debate El reto del agua en Cataluña con representantes de grupos ecologistas y de partidos políticos. Hay temas muy importantes para el futuro que, sin estar en la primera línea de la contienda electoral, se ven, en cambio, profundamente afectados por la dinámica estrictamente partidista que la proximidad de las elecciones provoca. No es necesario insistir en la importancia del agua. Tras las emergencias de la sequía, disponemos ahora de un cierto colchón temporal que debería permitir acordar pautas razonables para afrontar temas pendientes.

Hace unas semanas el Consejo de Administración de la Agencia Catalana del Agua (ACA) aprobó el programa de medidas y el plan de gestión de las aguas de Cataluña. La directiva europea del agua establece la necesidad de aprobar este tipo de planes y el ministerio de Rosa Aguilar tiene la obligación de velar por su despliegue en todas las cuencas hidrográficas del país. En la reunión del 16 de septiembre, votaron en contra los representantes de la Asociación Catalana de Municipios (de influencia convergente), las organizaciones que representan los intereses industriales e hidroeléctricos, y las organizaciones de regantes y agricultores. En todos los casos felicitaron la existencia del documento y su solidez técnica, pero, junto a razones financieras, algunos explicitaron que “a la puerta de las elecciones” y ante los cambios previsibles en el consejo, era mejor no aprobar el programa. Los votos favorables de la Administración, de la Federación de Municipios, de las asociaciones de vecinos, los sindicatos y consumidores, lograron aprobar los proyectos, pero se demostró la poca capacidad de afrontar este tema de manera estratégica.

Lo curioso es que el 29 de abril, lejos aún del fragor electoral, el Parlament aprobó una resolución de CiU, con los votos favorables del PSC, ERC e ICV, en la que se instaba al Gobierno a ayudar a la estabilidad y sostenibilidad financiera y económica de la ACA, presentando un plan de financiación de la agencia en el marco del programa de medidas para el periodo 2010-2020 al que nos referimos. Este programa de medidas ha sido objeto de un amplio proceso de participación de todos los actores implicados, siguiendo lo previsto en la directiva europea, que se ha desarrollado desde el año 2006, con miles de personas implicadas y centenares de propuestas recogidas. Un proceso participativo sin precedentes que, a pesar de sus defectos y recovecos, se ha desarrollado de manera completa y detallada. Pero, tras años de debate, tras desalinizadoras, conexiones y depuradoras, en el mencionado debate del pasado jueves, el representante de CiU, Ramon Espadaler, manifestó que las cosas siguen fatal y que es “urgente” poner en marcha el trasvase del Ródano. Y añadió que esperaba que el Gobierno no aprobara el programa de medidas y el plan de gestión aquí mencionados, a pesar de que todos los trámites (incluido el dictamen del Gobierno central) han sido superados.

Estamos en un momento crítico. En estos últimos años, tras la victoria que significó la derrota del Plan Hidrológico Nacional, se han ido enderezando las cosas. Medidas de ahorro significativas, continuidad en la construcción de depuradoras, puesta en marcha de las desalinizadoras como medida complementaria, incremento de caudales ecológicos, reducción de la dependencia del Ter, conexión Ter-Llobregat, puesta en marcha de la directiva europea sobre calidad de las aguas… Problemas los hay, y abundantes: dificultad para interconectar cuencas en Cataluña, restricciones desde el Estado a lo previsto en el nuevo Estatuto, falta de coraje político para explicitar costes y asumirlos en la gestión del agua, dudas y mala gestión política en momentos de crisis. Pero que a estas alturas de la película el principal partido de oposición nos vuelva a salir con el trasvase del Ródano suena a chiste, a chiste malo y antiguo. Esperemos que, para bien del país, el Gobierno apruebe el programa de medidas y el plan de gestión del agua en Cataluña. Lo lamentable es que ni en el agua podamos ir más allá de la miseria partidista y sectaria.

Joan Subirats es es director del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas de la UAB.