El domingo, merced a la concentración de protesta que organizó Martorell Viu, pude contemplar la carnicería que están haciendo con su querido rio Anoia a la altura del pueblo, que ya denunciamos aquí.

A las personas que tenemos sensibilidad por nuestro medio, estas heridas en el paisaje y en sus moradores, animales y vegetales, las sentimos en primera persona. Ver un rio así, con sus orillas completamente arrasadas es como ver uno de esos fantasmagóricos bosques tras un incendio, o los peces flotando tras un vertido, es la viva representación de la ignominia con que el hombre trata a lo que le rodea.

Este pueblo, que en su origen debió fundarse en ese enclave privilegiado que es la desembocadura del Anoia en el Llobregat, se construyó en su valle, de cara al rio, respetándolo y no desafiando sus embates en forma de crecidas. Su perfil indomable, su cauce lleno de vida, se podía ver hasta hace bien poco a los pies del pueblo. Sin embargo ahora le pretende dar la espalda, metiéndolo bajo cemento para poder construir encima. El pueblo que vivió del rio ahora pretende someterlo con la arrogancia de un niño que le levanta la mano al padre. Triste soberbia la del hombre, empeñado en redibujar los mapas, en domeñar la naturaleza… En mi infancia me leían aquel cuento en que unos niños perdidos en el bosque se guiaban por un riachuelo, con la seguridad de que éste les conduciría a salvo a una aldea. Los rios nos lo han dado todo, agua, alimento, juego, emociones… En un momento maldito de la historia pasaron a ser sólo grifos de agua y alcantarillas. Neciamente pensaba que esa incultura del agua de los años más negros del desarrollismo, estaba superada…

En el censo de aves invernantes pude también comprobar un trato semejante al rio Llobregat a la altura de Sant Boi, un lugar otrora lleno de vida. Orillas destrozadas como tras un cataclismo nuclear, en aras de la “recuperación” del rio. Algo similar me han contado que ha pasado en el Estany de Sils, otro espacio natural que solía frecuentar. Esto lo sé de oidas, porque me han dicho que mejor no vaya a verlo…

Hay muchas noticias en los medios en las que nos hablan de catástrofes naturales, avenidas, inundaciones, no son éstas catástrofes naturales sino humanas, fruto de despropósitos como canalizar y acortar los rios, no respetar sus zonas de inundación temporal, y la erosión y la falta de retención del suelo cuando arramblamos con la vegetación, cuando construimos sobre la tierra que debería absober el agua y reponer nuestros maltrechos acuíferos. Así pues, llamémoslas por su nombre.