Aprovechando la crisis energética y que se acerca La Hora del Planeta 2011 (¡el día 26!), aquí va una excelente canción, eso sí, de punk-rock, titulada “Kyoto now!” (“¡Kyoto ya!”) del grupo Bad Religion. La canción tiene ya unos años, pero más años tiene el tratado de Kyoto y los países desarrollados se lo siguen toreando como quieren según sus propios intereses, así que no está mal denunciar de nuevo la pasividad del mundo. Os adjuntamos aquí abajo, la letra, traducida, intentando mejorar, si cabe, la traducción que aparece en el videoclip. Que lo disfrutéis (en especial, las marchosas y marchosos). Agustí Cruz.

Es tema de profecías (pero) no, no del tipo “ciencia ficción”. Va de ignorancia y de codicia, de milagros para los ciegos, de medios de comunicación que desfilan, de políticos que van por libre,que se fundamentan en el saqueo petroquímico, y nosotros somos sus rehenes.

Si te atienes a la razón,estás en el juego, las reglas pueden ser escurridizas pero nuestras piezas son las mismas, y sabes que, si uno cae, los demás también caeremos. El equilibrio es precario y, como todo el mundo sabe, este mundo se está yendo al infierno. No permitas que este prometedor y mitológico monstruo exija su precio,

¡Kyoto ya!

No podemos hacer nada y pensamos que algún otro hará lo correcto.

Puede que opines que ahora esto no importa, pero ¿qué pasa si te equivocas? Puede que creas que no hay sabiduría alguna en una maldita canción de punk-rock pero, al paso que vamos, (esto) no puede durar mucho, un sol brutal está apareciendo en un horizonte enfermo.

Está en la manera en que vivimos muestras vidas, exactamente como el doble filo de un frío y familiar cuchillo, y a la hora de la verdad la supremacía (el poder) tiene un gran peso.

No se trata realmente de lo que posees, sino de lo que tiraste y de ¿cuánto pagaste por ello? En tus sueños viste una situación estable, una recompensa para la eternidad. Gritos silenciosos…

Pero, ahora, la sabiduría que nos sostiene está en franca retirada. No le permitas a este prometedor y mitológico monstruo, no vale la pena el riesgo,

¡Kyoto ya!

No podemos tener visión de futuro si no podemos asegurarlo, extraño, necesitamos una religión nueva y fresca para vivir nuestras vidas, mano con mano, el árido letargo de la pasividad será nuestro final.