El grupo local de voluntarios de SEO-Birdlife organizó el pasado sábado día 7 de mayo una salida ornitológica por los secanos de Lleida, la emblemática zona incluida en la Red Natura 2000 que ha requerido de una enconada lucha de los ecologistas para su preservación. Y esta cruzada continua, ya que el actual govern no desiste en sus planes de convertir estas tierras al regadio, creo que todos hemos escuchado de boca de Duran i Lleida que ya está bien de que las aves sean más importantes que las personas.

El caso es que la salida comenzó cerca de Bellcaire, en una zona de inmensos paisajes de cereal con algún frutal rodeados de amapolas. Tuvimos la inmensa suerte de avistar a un gran número de sisones (Tetrax tetrax) que destacaban por su gallarda pose y los miméticos alcaravanes (Burhinus oedicnemus, en la foto). Además nos acompañaron alondras (Alauda arvensis), cogujadas (Galerida cristata), trigueros (Miliaria calandra), calandrias (Melanocorypha calandra) y demás habitantes de esos paisajes rurales que es lo más parecido a las extintas praderas que las aves esteparias han encontrado para sobrevivir. Lo que fue emocionante fue encontrar a los más pequeños de los halcones, los cernícalos primilla (Falco naumanis), de los que vimos decenas, ocupadísimos en la procelosa ceba de los pollos. Estas aves tan importantes para la salud del campo, pues son insecticidas naturales, las habíamos extinguido de Catalunya y ahora se han vuelto a introducir, gracias a la edificación de primillares (unas torres con nidos), pues estos animales se han acostumbrado a criar en los tejados de casas e iglesias de los pueblos.

Otros protagonistas fueron los vistosos abejarucos (Merops apiaster), mochuelos (Athene noctua), aguiluchos cenizos (Circus pygargus), milanos negros (Milvus migrans) y águilas calzadas (Aquila pennata). En total casi 50 especies de aves en un paisaje que muchos considerarán sin vida pero con una biodiversidad única.

Foto de Pepfertej.