Se aleja la posibilidad de controlar la temperatura de la atmósfera.

Muchos confiabamos en que la crisis le diera un respiro al medio ambiente. Especialmente la caida en las emisiones por la parada de la construcción (uno de los mayores contaminantes) y el transporte por el descenso del consumo, eran nuestras grandes esperanzas.

No obstante, según publica el diario the Guardian, el año pasado se emitieron a la atmósfera 30,6 gigatoneladas (Gt) de dióxido de carbono, especialmente por los combustibles fósiles, un aumento de 1,6 Gt frente a 2009.

Tenemos que reducir nuestras emisiones a una quinta parte de las actuales. Esto no es sólo tarea de los gobiernos, agarrotados por los economistas obtusos que preconizan la caida del PIB, si no de todos los que utilizamos energia (tanto en casa como para desplazarnos). Todos conocemos la metáfora de la rana. Nos estamos aproximando al abismo de los 5C, gradual pero inexorablemente. Y todos estamos avivando el fuego.

Así que, por favor, un poco de sabiduría y de responsabilidad.

Fuente: EFE Verde.