Ayer dia 29 de junio, el cineforum de eco-union pasó el documental Pig Business, en el Pou de la Figuera.

¿Conocemos el coste real de la carne barata? ¿Tenemos los consumidores la capacidad de cambiar esta situación?

El documental de Tracy Worcester, que podéis ver aquí con subtitulos en castellano, nos expone las disfunciones del actual modelo de agricultura y ganadería  industrializadas.

En Pig Business la directora se infiltra en explotaciones ganaderas europeas y americanas y muestra cómo estas gigantescas fábricas cárnicas, a modo de cadenas de montaje, maltratan a los animales amontonándolos en naves, arruinan a pequeños ganaderos de la zona y contaminan el agua y el aire, poniendo en peligro la salud de la población local y de los consumidores.

Este problema ha sido especialmente acusado en Polonia, donde las transnacionales han entrado a copar el mercado, debido al recrudecimiento de los controles en los países de origen. La lógica neoliberal ha supuesto la compra de mataderos y granjas locales, con la consiguiente ruptura del tejido rural. Trabajadores de las explotaciones porcinas explican que, debido al amontonamiento de los animales, hay que tratarlos con grandes dosis de antibióticos. De todos es conocido el problema asociado en cuanto a la aparición de bacterias multi-resistentes. Los vecinos de la zona tienen múltiples problemas de salud debido por ejemplo a la eliminación de los purines por aspersión (sí, no es broma) en los campos y su consecuente filtración a las aguas subterraneas, rios, lagos y otras fuentes.

También denuncia que, merced a la globalización, en un país puede venderse carne importada que no pasaría los controles ambientales o sanitarios del propio país. No hay ningún tipo de legislación que obligue a etiquetar estos productos.

Otras caras ocultas de este negocio son las ingentes cantidades de piensos que requieren estas explotaciones (se calcula que hacen falta 6 Europas para producir todo el pienso que requiere la ganadería europea), en su mayoría soja cultivada en latinoamérica, por ejemplo en la selva amazónica (ciertamente se hace difícil ser ecologista y carnívoro…), y las ignominiosas “ayudas” que reciben de la Política Agraria Común (PAC), que en cambio deshaucia a los pequeños y sostenibles productores, por no ser “competitivos”.

En resumen un retrato crudo de la realidad de nuestro sistema alimentario que la mayoría quisieran no conocer.

En Catalunya conocemos bien los problemas de la producción industrial de cerdo, huelga decir de que tipo es… (pero lo diremos: en 2009 se contabilizaban 6.835 explotaciones de ganado porcino, de las que 13 eran extensivas, 6.818 eran intensivas y 4 mixtas). Se sacrificaron 16.729.435 bestias en 2008. Esos son muchos cerdos y muchos excrementos, como bien dicen en el documental cada cerdo es el equivalente a 10 personas. La Generalitat ya ha sido expedientada por este problema que ya es crónico.

En concreto en nuesto país el equivalente al gigante americano es el monstruo Campofrío (que de hecho es una empresa asociada a Smithfield), que recibe pingües subvenciones, como ha venido denunciando el fundador de Veterinarios sin Fronteras, Gustavo Duch, por ejemplo en su blog o en su libro “Lo que hay que tragar. Minienciclopedia de política y alimentación“, que realmente os recomiendo si os interesa lo que os lleváis al diente y… a dónde se va lo que pagáis al fisco.

Inspirado en este enlace; datos aquí (de las investigaciones de Igualdad Animal).