Como cada año desde 2004 tuvo lugar el 24 de julio el anillamento de la colonia de pollos de flamenco (Phoenicopterus roseus) del Delta del Ebro. El evento, organizado por Parque Natural del Delta del Ebro, tiene como fin concienciar a la población y conocer la biología de esta especie tan amenazada y emblemática.

Hemos tenido la suerte de que seleccionaran a una de nuestras voluntarias para participar, y decimos suerte porque a pesar de que toman parte más de 200 personas, se ha de realizar un sorteo debido a la gran demanada.

El proceso es delicado (ya que la prioridad es la integridad de los animales) y está pormenorizadamente programado y orquestrado por Francesc Vidal (director del Parque). Antes de las primeras luces (4:30) se forma una gran cadena humana con el fin de ir creando un cerco alrededor de la colonia. En este sentido contamos con la ventaja de que las crías se mantienen concentradas en guarderías, custodiadas por algunos adultos. El cerco no fue perfecto y la mitad de la colonia quedó fuera, no obstante se pudieron llevar al corral unos 360 individuos y tres abnegados cuidadores. Aunque muchos pollos eran volanderos, debido al pequeño cerco, para cuando nos pudieron ver, no tenían suficiente pista para despegar. Una vez cerrado el corral, se procedió a organizar el anillamiento (doble, la anilla metálica, estándar, y la de pvc, de lectura a distancia) y la toma de medidas biométricas. En la foto se puede ver uno de los equipos, en que se está anillando al ejemplar con la ayuda de un “porteador” que lo sujeta firmemente, mientras la compañera Marta toma nota. Una vez medidos y pesados, se procede a su liberación.

Sin duda una experiencia única en la vida (¡para nosotros y las aves!), sobretodo por tener la ocasión de ver tan de cerca a los más señoriales pobladores de nuestros  humedales. Incluso en los pollos, todavía grises por no haber acumulado los pigmentos que le dan su típico color (de los pequeño crustáceos que filtran) son absolutamente magnéticos. En el Delta del Ebro no habían intentado criar antes de la década de los 70 pero ahora cuentan con una población estable de unas 3000 parejas reproductoras, merced a la creación del PN y a las tareas de sensibilización. El caso de los flamencos es el tristemente típico de muchos miembros de nuestra fauna, para los que los humanos somos su suerte (se alimentan en las salinas) y su cruz (por la degradación ambiental y pérdida de hábitat).

Recuerda, si observas un flamenco anillado, toma nota de la anilla (se puede leer fácilmente con prismáticos), y comunícalo (al Institut Català d”Ornitologia), así también participarás de este proyecto.

Más info en la página del Parque.