El sábado pasado, día 8, tuvo lugar la segunda Maratón Ornitológica Cooperativa del Delta del Llobregat, después de la que realizamos esta primavera (crónica), y que organizan SOS-Delta y Depana.

Esta actividad, al contrario que otras maratones “competitivas”, consiste en formar varios grupos que prospectan diferentes sectores del Delta, a fin de comprobar la gran importancia de este enclave para la aves que realizan la ruta migratoria entre África y Europa. Centramos los esfuerzos en las zonas del delta que no disponen de ninguna figura de protección (La Quadra/Barça Parc, tramo del Llobregat entre el Prat y Molins de Rei, pinedas de Gavà, algunos terrenos agrícolas de Sant Boi, Viladecans y el Prat, Can Trabal -últimpo reducto agrícola de l’Hospitalet-, balsa de laminación de la UPC de Castelldefels, etc…). Así nos dispusimos a “tomar” el Delta, como podéis ver en la imagen, “armados” de guías de aves y prismáticos.

El objetivo último es no sólo introducir a la gente en la ornitología, si no además poder dar a conocer los valores naturales del Delta, sobretodo en las zonas más desconocidas y obviadas. De hecho, de las ciento una especies detectadas durante la maratón (a la espera de conocer las observaciones completas de Cal Tet – ca l’Arana), un 80-85% de ellas se han observado en terrenos sin ninguna figura de protección.

Ornitológicamente también cabe destacar que aunque durante la maratón primaveral alcanzamos las 116 especies (sobre todo por un muy buen día en Cal Tet – ca l’Arana), sólo se observaron 79 en terrenos fuera del Remolar y Cal Tet (por 90 en esta ocasión).

Analizando los resultados comprobamos que aproximadamente un 75% de las especies detectadas son migratorias, lo que certifica la relevancia de la plana deltaica para estas admirables criaturas que recorren miles de kilometros para desplazarse desde sus zonas de nidificación en el centro y norte de Europa hasta sus cuarteles de inviernada en África.

Además, la jornada reportó una grata sorpresa cuando prospectábamos la pineda de Les Maioles (Gavà): un picapinos (Dendrocopos major) nos sobrevoló mientras transitábamos por un interesante mosaico forestal de pinos piñoneros salpicado de pequeños “retales” de choperas. Este pícido, hasta la década de los 90, estaba considerado como una especie de presencia excepcional en el Delta del Llobregat (ya que tiene preferencia por los bosques situados entre los 1600-2000m de altitud). Las contadas observaciones de los últimos años en nuestro Delta podrían estar relacionadas con una notable expansión de la especie constatada en el último Atlas d’ocells nidificants de Catalunya (con un aumento del 48% respecto al Atlas de hace 20 años). Y la alegría no sólo nos la proporciona su “rareza” en estos parajes sino, principalmente, el hecho de encontralo en una pineda sin protección alguna que vergonzosamente se éxcluyó de la ZEPA que acoge la pineda de la Murtra, siendo ambas pinedas un conjunto forestal continuo con idénticos valores faunísticos y botánicos.

La otra sorpresa, menor, la proporcionó un herrerillo común (Cyanistes caeruleus) observado en el bosquete de álamos que flanquea la balsa de laminación del Campus de la UPC de Castelldefels. Este párido, especie común en toda Europa e invernante prácticamente regular en el Delta del Llobregat hasta principios de los 80, se ha rarificado notablemente en este Delta y sólo se detecta algunos años (presencia seguramente relacionada con fenómenos irruptivos de poblaciones europeas).

Su preferencia por bosques caducifolios frente a las coníferas podría explicar parcialmente su rareza en la plana deltaica ya que el bosque de ribera es seguramente el hábitat que ha sufrido una mayor regresión en el Delta. Las choperas y alamedas del interior deltaico fueron convertidas en campos de cultivo y las del tramo final del Llobregat se arrasaron con la canalización del mismo. Sólo quedan ridículos rodales testimoniales de los frondosos bosques en galería que poblaban sus márgenes para disfrute de las poblaciones ribereñas e incluso de la fauna riparia, como la nutria que se extinguió a mediados de siglo XX.

Del mismo modo que el picapinos, el júbilo de esta la cita lo reporta la presencia de este herrerillo en un humedal naturalizado (sin ninguna figura de protección) ubicado en el extremo SO de la plana deltaica, lejos de las reservas gestionadas por el Consorcio, pero que nos ayuda a recordar que el Delta del Llobregat es una formación geológica de 98 km2 que se extiende desde el Garraf hasta Montjuïc y desde el Congost de Martorell hasta la desembocadura del Llobregat. La mayoría de ciudadanos del Baix Llobregat, L’Hospitalet, Zona Franca y el barrio de Sants desconocen que viven sobre territorio deltaico, formado por terrenos sedimentarios de enorme fertilidad que se han sepultado en gran parte bajo el cemento de infraestructuras, urbanizaciones y complejos industriales innecesarios.

Gavilán común en vuelo sobre Can Dimoni (Delta del Llobregat 8-10-2011) 

Además, en esta maratón hemos disfrutado con hermosas y singulares aves migratorias/invernantes como el aguila pescadora y la calzada, el flamenco, la avefría, el ánade rabudo, la pardela balear, el alcatraz, el martín pescador, la collalba gris, el gavilán (foto), la buscarla unicolor, el papamoscas cerrojillo…  que han hecho las delicias de los participantes.

Desde DEPANA tenemos intención de “institucionalizar” este evento, así que intentaremos celebrar dos maratones cooperativas al año (una en primavera y otra en otoño aprovechando los pasos migratorios).

Podréis encontrar el listado de especies detectadas aquí.

Crónica de Raúl Bastida, fotos cortesía de Salva Solè.