Sobreviviendo a un desvío
Lleva tres días lloviendo y el río baja con un color pardorrojizo que nos recuerda cuanto le debe este Delta, y sus pobladores, al Llobregat (topónimo que proviene del latín rubricatus = enrojecido). Tras 2300 años trabajando infatigablemente, este río consiguió convertir aquella pequeña bahía entre los macizos del Garraf y Collserola en una fértil llanura.

Y nosotros se lo pagamos vertiendo nuestros desechos urbanos e industriales en su lecho, canalizándolo y amputando sus meandros, sobreexplotando su caudal, despojándolo de su bosque de ribera, y desde 2004 nos hemos tomado la libertad de modificar su desembocadura en aras del “imprescindible” crecimiento portuario que contribuirá a que Barcelona sea la plataforma logística del Sur de Europa.

A pesar de este menosprecio del insaciable modelo capitalista, la vida ha conseguido medrar en la nueva desembocadura, al tiempo que sobrevive agónicamente en la Riera Vella (minúsculo retazo de la antigua desembocadura que todavía no se ha sepultado bajo las obras de la ampliación del puerto). Esta heroica muestra de vivacidad merecía un homenaje y desde DEPANA organizamos una visita el pasado sábado 5 de noviembre a la zona.

En tan sólo siete años el Llobregat ha ido acumulando gravas, arenas y limos en los márgenes de la nueva desembocadura desde el puente de Mercabarna hasta aproximadamente la entrada de la reserva de Cal Tet–Ca l’Arana. Este esfuerzo fluvial no ha sido infructuoso, y en poco tiempo juncos, espadañas y carrizales han colonizado el fecundo sustrato. En este tramo del río observamos como dos jóvenes y elegantes flamencos zapateaban las aguas en busca de esos crustáceos y moluscos que transformarán su discreto traje grisáceo en la rosada librea de los adultos que tanto nos fascina. Entre los juncos descansaba un grupo de garzas reales impasibles ante la presencia de un aguilucho lagunero que patrullaba la ribera en busca de algo que llevarse al pico.

Los desprestigiados meteorólogos acertaron una vez más el pronóstico y, aunque el cielo plomizo amenazaba, la mañana aguantó sin lluvias y nos permitió completar la jornada con la visita a la Riera Vella (así se bautizó a la antigua desembocadura por analogía con la antigua “Riera Vella”, de la cual nació siglos atrás la laguna de la Ricarda). La desconexión de la antigua desembocadura del flujo fluvial provocó que este cauce sólo reciba aportes del acuífero superficial. Estas aguas subterráneas son de una calidad mucho mayor que las que llevaba el río, lo cual ha propiciado una regeneración natural. Las praderías acuáticas que han colonizado el lecho albergan una nutrida población de macroinvertebrados y peces que alimentan una interesante comunidad de aves como los zampullines, avetorillos, garzas, garcetas, blauets (algunas protegidas por la Directiva Aves)… así como otra fauna vegetariana como las fochas, patos, galápagos autóctonos… Durante nuestra visita tuvimos la fortuna de disfrutar de la presencia de un numeroso bando de porrones comunes. Precisamente, este pato buceador se alimenta de plantas e invertebrados subacuáticos.

Los eucaliptos que flanquean esta “laguna” acogen el dormidero de cormoranes invernantes más importante del Delta del Llobregat. Por estas fechas otoñales están llegando los primeros ejemplares, cosa que pudimos constatar al ver unos pocos individuos reposando en la estructura que les han colocado para afianzar el dormidero y así evitar que se acerquen a los dormideros próximos al aeropuerto.


La sorpresa llegó cuando Eio, un fotógrafo asiduo a las reservas, nos mostró la foto de un colirrojo tizón que había captado entre los arbustos de los alrededores. Este ave es un invernante muy común en el Delta, pero este individuo presentaba un plumaje totalmente blancuzco (en el argot científico se conoce como leucismo, en el que a diferencia del albinismo los ojos mantienen su color normal y no son más sensibles al sol que el resto).
Las autoridades portuarias maldicen esta inoportuna resurrección que ha retrasado las obras que deben hacer pasar los accesos ferroviarios al puerto por encima de esta nueva zona húmeda. Sin embargo, aunque una sentencia del Tribunal Supremo declaró nulo el desvío del Llobregat tres meses antes de su inauguración, las argucias legales permitieron su ejecución. Las mismas artimañas que permitirán enterrar ilegítimamente este sorprendente rincón del Delta.
Crónica de Raúl Bastida.