La banca ética ya ha sido objeto de otras entradas en este blog (La banca ética, Dinero y consciencia) dado que se define como aquella que dirije el ahorro a proyectos sociales, solidarios y respetuosos con el medio ambiente.

Mucho cuidado con no confundir con las campañas de la mal llamada Banca “Cívica” que ofrece una supuesta transparencia, pues no es más que un lavado de imagen. Si tu banco no es “ético”, has de tener presente que tus ahorros podrían irse a invertir en bombas de racimo o industrias que pagan 1 € al día a trabajadoras textiles en Bangladesh, a deforestar el Amazonas, o a especular con alimentos.

Pero se puede ir más allá, y se puede exigir que un banco no sea una empresa con ánimo de lucro, si no una cooperativa al servicio de la ciudadanía. Esto ya existe, se trata de la banca ética y ciudadana, que en nuestro país ha llegado de la mano del proyecto Fiare (Fundación Inversión Ahorro Responsable), que opera como agente de la Banca Popolare Etica italiana, con 30 años de experiencia. Se trata de una entidad que funciona de manera horizonal, sin ejecutivos ni primas, donde todas las decisiones se toman entre todos los socios, y que busca el beneficio social, antes del beneficio económico. Fiare garantiza que el ahorro aportado por los socios colaboradores se reinvierte en la economía social del territorio.

Fiare ya ofrece depósitos y otros productos de ahorro, pero necesita más capital social para poder dar los servicios de un banco al horizonte 2013. Así que si tienes 300 € te animamos a apoyar este proyecto para que sea una alternativa real. También puedes participar como voluntaria en un grupo local de difusión y promoción del proyecto. El contacto de la oficina en Barcelona es:

Projecte Fiare

Providència, 20, baixos, Barcelona 08024

933 68 99 82

associacio@projectefiare.cat

Podéis ver la memoria de actividades 2005-2010 aquí.

Os dejamos con esta frase que hemos encontrado en su web:“La actividad económica no es neutral. No se desarrolla mediante mecanismos automáticos, involuntarios o inintencionales. Toda decisión económica es, en último término, una decisión ética, asumida desde un marco determinado de convicciones y cuyas consecuencias favorecen a unos y perjudican a otros.”