“… sin cerrar la boca o cantando en la mesa son algunas de las normas de educación de este libro. Son instrucciones para desobedecer un orden injusto y perverso que rige nuestro Planeta.”

El día 21 de diciembre tuvo lugar la presentación del nuevo libro de Gustavo Duch “Sin lavarse las manos” en la Librería Alibri, de Barcelona.

El acto contó con la presencia del también autor, pensador y economista Arcadi Oliveras, y Platera (Educació per l’acció crítica) y el titiritero Biel Porcel hicieron una la lectura de cuentos del libro muy especial.

Arcadi Oliveras como siempre brillante y agudo como cuchillo, habló de otros cuentos, los que le explicaban a el de pequeño, de piratas. Porque ahora han vuelto, pero en vez de ser los somalís, como nos “cuentan”,  son los grandes buques industriales, que esquilman y roban lo que no les pertenece. También habló de lo poco que costaría garantizar la alimentación de todos los humanos, 100 veces menos de lo que se ha dado a los bancos… Y de la hipocresia de países como España que llaman “cooperación” a financiar oleoductos… Destacó la importancia de la alimentación para los países del Sur, donde se destina un 85% de los ingresos a comer (aquí es el 18%), y de con que poca ética se juega con eso, que es la vida para mucha gente (bien conocida es ya la especulación con alimentos, el 30% de lo que invierte Goldman Sachs… la tierra fértil se ha convertido en un nuevo “activo”).

Gustavo Duch, fundador de Veterinarios sin Fronteras y autor del libro “Lo que hay que tragar” y “Alimentos bajo sospecha”, ambos incunables en cualquier biblioteca que se precie. También es un activista, columnista (podéis leer una recopilación de sus artículos en el libro “Con los pies en la tierra”), editor de la Revista Soberania Alimentaria y bloguero (blog Palabre-ando), amen de una persona muy tierna y elocuente.
Como él lo define, el libro es “una cosecha de cuentos protesta para revolucionar el mundo. Cuantos más alimentos produce la agricultura industrial, más pobreza y hambre se contabiliza; centradas todas las informaciones en la crisis financiera, la crisis climática y ecológica [disimulando] avanza peligrosamente; el endeudamiento de los países ricos y la deuda externa ya son iguales eliminando derechos sociales de la población; la discriminación hacia las mujeres, hacia el medio rural, hacia los pueblos indígenas en lugar de corregirse parece multiplicarse; y hasta la naturaleza con sus terremotos parece (pero no es cierto) discriminar a unos países frente a otros. No podemos lavarnos las manos. Son muchas más las injusticias que podríamos enumerar. Por eso no podemos cerrar la boca y tenemos que retomar nuestro derecho a la protesta y a la participación política, como algunos de los personajes de estos cuentos que luchan con su boina o con sus gritos, y con lenguajes recién concebidos. Y sí, cantemos en la mesa si eso nos divierte. O contemos cuentos. Revolucionemos el Mundo para que brille radiante y festivo.”

El libro cuenta además, con unas ilustraciones deliciosas. Pues nada, ¡que os “aproveche” la lectura!