Nos hacemos eco de esta notica aparecida en la Vanguardia. Como siempre priman los intereses económicos; esperemos que se denuncie y prevalezca la ley.

Barcelona pierde uno de sus tres nidos de una especie protegida con la rehabilitación de la torre Macosa

Antonio Cerillo

Barcelona ha perdido uno de sus pocos nidos de halcones peregrinos. La ley obliga a preservar esta especie protegida y su hábitat, incluyendo sus nidos. Sin embargo, el proyecto de restauración de la torre Macosa, una vieja edificación de Aguas de Barcelona situada frente a Diagonal Mar, ha cerrado sus paredes a cal y canto. Y se pierden las opciones de que el animal pueda criar allá. En su momento, como solución, el arquitecto responsable de la obra y los técnicos de fauna habían propuesto como alternativa instalar un nido en una chimenea cercana, también de Macosa; pero los responsables del distrito de Sant Martí se opusieron con el argumento de que los halcones ya no estaban en el edificio y que, además, la chimenea estaba catalogada y no puede cambiar su aspecto. Además, se ha electrificado la parte superior de la torre de Macosa. En este caso, pues, se protege un elemento singular del patrimonio arquitectónico y no una especie del patrimonio natural, aunque en el caso de la Sagrada Familia se demuestra que ambas actuaciones pueden convivir en perfecta armonía.

“Lo que ha ocurrido es inadmisible”, dice el técnico experto en la fauna

La desaparición del nido de halcones en la torre Macosa simboliza toda una contradicción. A pesar de que el Ayuntamiento lleva a cabo un plan para reintroducir este animal en la ciudad, ha sido incapaz de evitar que una obra destruya el nido y complique la vida a esta población. En Barcelona, sólo hay nidos de halcones en el acantilado de Montjüic y en la Sagrada Familia (y dos más en el área metropolitana: uno en la térmica de Sant Adrià y otro en el edificio Realia de l’Hospitalet).

“Lo que ha ocurrido es inadmisible, algo impropio de una ciudad moderna. En capitales como Londres y Nueva York, en donde nos queremos mirar, cualquier rehabilitación exige preservar allí una especie protegida”, señala Eduard Durany, el técnico colaborador del Ayuntamiento. Durany recuerda que este hecho vulnera la ley sobre conservación de la biodiversidad, y podría ser denunciable como posible delito ecológico. Durany, que ejecuta el plan para reintroducir esta especie desde 1999, dice que se ha perdido uno de los mejores lugares para estas aves.

Los halcones estuvieron criando en la torre Macosa desde el año 2004, gracias a los ejemplares liberados en el Port de Barcelona los años 2001 y 2002, dentro del proyecto de reintroducción de esta especie. Los halcones encontraron en la torre un lugar perfecto para establecerse. Luego, sin embargo, la irrupción de intrusos en la torre impidió la cría, hasta que las obras de rehabilitación han acabado con el nido. Antoni Vilanova, el arquitecto que ha llevado a cabo los trabajos, afirmó que desde el año 2009 ya no criaba el halcón, lo que relaciona con la irrupción de unos furtivos en la torre (que estuvo desprotegida). Además, explicó que la rehabilitación (que persigue hacer visitable el lugar) era incompatible con los halcones, puesto que la parte superior se ha acondicionado como un mirador; y la presencia humana hubiera perturbado la vida de los halcones. Por eso, se optó por no acondicionar el nido y se buscó como solución instalar o acondicionar un nido en la chimenea cercana del mismo complejo, aunque la propuesta se quedó por hacer en el Distrito de Sant Martí.

Eduard Durany estima que la mejor opción hubiera sido abrir obertura en la chimenea y colocar un cajón en su interior, algo perfectamente viable.

“Si un edificio está catalogado, no se puede tocar, y sí, en, cambio, se puede “tocar” un animal que está protegido, ¿Quién dice que debe primar el criterio del arquitecto o el urbanista, y no el de un naturalista o un ecólogo?”, se interroga Durany. “Ambas protecciones son compatibles. Se está vulnerando la ley, y podría intervenir el fiscal de medio ambiente”, agrega Durany.

Fuentes del Distrito de Sant Marti indicaron que desconocen este asunto, pues el proyecto de rehabilitación, casi terminado, “corresponde al gobierno anterior”. Aun así admiten que su ejecución “denota una falta de sensibilidad” hacia la protección de los animales. “Estamos dispuestos a estudiar qué se puede hacer a partir de ahora, aunque es difícil encontrar una solución”, agregaron.

Durany critica, además, la electrificación de la torre. “No sólo se ha perdido un punto de cría para esta especie protegida, sino que la rehabilitación ha incluido la instalación en lo alto de la torre de un sistema de cables eléctricos disuasorios para ahuyentar las aves, con lo cual los halcones han perdido también este emplazamiento como lugar de reposo y observación de su territorio”.

La electifricación de la torre le impide no sólo criar a las aves, sino que sirve de atalaya para sus descansos y avistamientos

“Con el pretexto que ahuyentar a las palomas se está perjudicando a otras muchas especies que desde el punto de vista humano nos son beneficiosas, como los son los vencejos o los murciélagos, incansables devoradores de insectos”, agrega Durany. Una de las primeras consecuencias de que no haya halcones es el más que probable incremento de gaviotas que criarán en los tejados y terrazas de alrededor de la torre, ya que las rapaces defiendan el nido y su entorno de otras aves intrusas, agrega Durany. El especialista en fauna critica además que, en vez de destinar la torre a ser un lugar de observación del halcón peregrino –es una especie singular que prefiere la ciudad para vivir-, se destine a crear un mirador, aunque cualquier edificio de la zona es mucho más alto. Durany agrega que si en el lugar no habían criado los halcones en los últimos años era por las perturbaciones introducidas en el lugar. “Pero hay halcones en la zona, y ahora hace falta que les dejen criar. Y ese lugar era perfecto”, insiste.