Por Agustí Cruz.

Érase que se era un luminoso sábado de primavera, más propio de mayo que de marzo, algo probablemente achacable a ese maldito cambio climático que, en las zonas de clima mediterráneo del hemisferio norte del planeta, se hace cada vez más evidente.

A diferencia de otros años, no sentimos el embate ni de la tramuntana ni del levante, así que nos pusimos fresquitos y allá que nos plantamos, junto al Arc de Triomf, a eso de las 13 horas, dispuestos a disfrutar del ambientazo que había en la calle, un ir y venir de personas arrulladas por la calidez hedonista y somnolienta de un sol bien hermoso que nos regaló un día de encuentros, música, firmas, mensajes, camisetas, danzas y, cocinado por él mismo, hasta un bizcocho.

La frescura y alegría de la savia joven de las últimas incorporaciones al grupo de voluntarios de Barcelona, llenó el Passeig de Lluís Companys de buen rollo y de actividades sinfín: capoeira, pasteles hechos al sol y con sol (¡gracias a “La Fàbrica del Sol”!), dúos de músicos catalanes y de músicos bolivianos (¡en honor a “Pachamama”!), muchas conversaciones y fotos, y un final de fiesta bailando al ritmo contagioso y demoledor de dos fantásticas batucadas, con las que nos dejamos las suelas a la luz de las velas durante toda “La Hora del Planeta”, después de que nuestro querido Daniel leyera el manifiesto por el planeta.

Apenas vinieron medios de comunicación, que debían estar ocupados con los temas habituales: crisis, ajustes, recortes, austeridad (para los demás) y demás cuentos que explican los de siempre a los de siempre, para que los de siempre bajen la cabeza y digan “amén” a los de siempre.
Nos supo mal, porque el cambio climático es tan grave que pone en peligro la misma supervivencia a medio plazo de la humanidad, una especie que podría ser inteligente si la codicia no la hiciera pensar, cada día, con el área más primitiva del cerebro que, en el caso de muchos hombres, está a menudo en el ombligo o por debajo de él.

Pero, aunque a la mayoría no parece importarle el cambio climático, nosotr@s, una vez más, pusimos información general, datos precisos y visión global, utilizando esa otra parte del cerebro que sirve para empatizar con los demás, sonreir, dialogar, buscar complicidades y hacer algo, lo que sea y, si puede ser, divertido, con toda suerte de gente maravillosa, de desconocid@s dignos de ser “reconocid@s”, ya que todos, al final, compartimos un mismo hogar y momentos similares de miedo, tristeza y alegría en este tránsito que es la vida humana. Aviso para navegantes: si no vinísteis, no sabéis lo que os perdísteis; yo, de vosotr@s, no faltaría a la próxima “Hora del Planeta 2013″…

¡Gracias a tod@s l@s voluntari@s que lo habéis hehco posible!

Ver también:
La Hora del Planeta, cada hora del año, por Agustí Cruz.
Web oficial.
Cobertura de la Xarxa de televisions locals
Cobertura de Btv.