La Xarxa de Voluntariat Ambiental de Catalunya (XVAC) organizó, hace unas semanas, una charla para debatir cómo afectará al voluntariado ambiental la nueva Ley catalana del voluntariado. Uno de nuestros compañeros, Brian Ventura, que también es abogado, asistió al encuentro y analizó los puntos más importantes de esta nueva ley en un interesante y detallado artículo que publicó en su blog. Os dejamos un resumen:

El punto de partida de esta reseña se centra en el anteproyecto de ley del voluntariado en Cataluña. (ALVC en adelante).

Se trata del primer proyecto de ley del voluntariado en Cataluña que pretende poner las bases y definir el concepto jurídico de voluntario y delimitarlo, y diferenciarlo con los diferentes tipos de acciones de participación y de colaboración ciudadana que a pesar de ser altruista, gratuita, solidaria y tener un carácter voluntario, no se podrían englobar dentro del concepto legal de “voluntario” modelo que defiende la normativa catalana.

En consecuencia, debemos entender como voluntario en base al art. 2 del ALVC donde se establece el ámbito de aplicación:

“Les persones voluntàries que portin a terme la seva activitat a Catalunya i a les entitats privades sense ànim de lucre que comptin amb voluntariat, que desenvolupin majoritàriament les seves activitats a Catalunya o que hi tinguin la seva seu o una delegació. A aquests efectes, preval allò que disposin els estatuts de l’entitat. No són objecte de regulació d’aquesta Llei les accions solidàries que, tot i desenvolupar-se de manera lliure i sense compensació econòmica, es duen a terme al marge d’entitats privades sense ànim de lucre; ni les accions que es desenvolupen per parentiu, amistat, per causa de la relació laboral, acadèmica o derivada d’una obligació jurídica o de pertinença o les dutes a terme per interès propi d’una persona o d’un col·lectiu”

Como podemos observar en el redactado quedan excluidos de la normativa las acciones solidarias, gratuitas y voluntarias que comentábamos anteriormente, y que indicábamos que se podían entender como acciones puntuales de participación o simplemente de acciones voluntarias.

La idea que podemos extraer de ello es que el voluntariado es una de las formas de actuación o de manera de participar voluntariamente. Sin embargo, hay distintas formas de participar y lo que pretende la normativa catalana es que no todo sea catalogado como voluntariado en sentido estricto.

En este punto tenemos uno de los principales conflictos de la normativa, ya que tenemos claramente delimitado qué se entiende por voluntariado, y desde una óptica jurídico-legal, pero inevitablemente por otra parte tenemos aquellos actos voluntarios o también llamados acciones voluntarias de participación no englobadas en ésta ley.

A nuestro entender tenemos un vacío legal ya que no existe regulación para aquellos actos voluntarios que no son considerados voluntariado, estamos ante un inseguridad jurídica en la medida que todos aquellos actos que no ésta dentro del ámbito de aplicación de la ley, no cuentan con los mismo derechos y obligaciones y carecen por lo tanto de uno de los derechos que se considera básico, el de contar con la suscripción de un seguro de responsabilidad por accidentes y de responsabilidad civil o por daños a terceros.

Analizando el plano estrictamente medioambiental, debemos indicar que la nueva regulación no tiene por objeto dar soluciones concretas al voluntariado ambiental, ya que la finalidad es dar una regulación de carácter general  a todo el voluntariado y como se ha comentado anteriormente diferenciarlo de las diferentes formas de actuación, así como rellenar el vacío de normativa específica de carácter autonómico, ya que de ésta manera pasaríamos a regularnos por la norma autonómica, y no por la estatal, la Ley 6/1996, de 15 de enero, de Voluntariado

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Rescatando lo anterior, y para observar que estamos ante una regulación general y no específica, podemos ver que el texto establece los derechos y deberes de las personas voluntarias y de las entidades y en su art. 5, define los 5 ámbitos de actuación del voluntariado (entre los que destacamos el ambiental, ya que es la única mención que se hace al respecto en la normativa), de la siguiente manera:

Social: centra la seva activitat a atendre les persones, especialment els col·lectius més vulnerables, en situació de risc o amb necessitats, tot promovent la justícia social amb la finalitat d’aconseguir el respecte a la dignitat de les persones i el seu benestar i contribuir a la millora de la seva qualitat de vida.

Comunitari: centra la seva activitat en el grup, en el conjunt d’individus, en la col·lectivitat o la comunitat com a espai motor de l’actuació per promoure la convivència, la millora de les condicions socioeconòmiques, la cohesió i la participació socials amb la finalitat de promocionar la participació conjunta com a espai d’integració a la vida ciutadana. S’hi engloben les activitats de lleure, educatives i de formació, d’informació i assessorament, veïnals, socioculturals i esportives.

Cultural: centra la seva activitat en la cultura com a referent de l’actuació amb la finalitat de contribuir en sentit ampli a la dinamització cultural en els àmbits de la cultura popular i tradicional, la difusió i la defensa del patrimoni cultural, l’impuls de la producció cultural o artística i la dinamització cultural associativa.

Ambiental: centra la seva activitat en el medi i en l’entorn ambiental com a espai físic en el qual ens movem i ens desenvolupem amb la finalitat de promoure la conservació i millora del medi ambient i la seva biodiversitat per tal de fer possible un món més sostenible mitjançant accions diverses relacionades amb l’educació i la sensibilització ambiental, les bones pràctiques o les actuacions directes al territori.

Internacional: centra la seva activitat en la realitat d’altres països o en la representació no governamental de Catalunya a l’exterior amb la finalitat de donar resposta a la realitat global mitjançant accions d’educació per al desenvolupament, la pau i els drets humans, projectes de desenvolupament integral, de governança democràtica i d’activisme associatiu, així com intervencions sobre resolució de conflictes, foment de la no-violència, promoció del coneixement dels drets humans i de la seva defensa o d’acció humanitària i d’emergència.

El anteproyecto define las administraciones publicas y las entidades, qué se debe fomentar en los principios de colaboración, complementariedad y participación con el objetivo de fomentar los acuerdos entre los diferentes actores participantes en el territorio. Par poder lograr estos objetivos la Generalitat de Catalunya se dota de cuatro elementos estructurales que han de garantizar el modelo de relación de la administración con el sector: existencia de un órgano consultivo y asesor en materia de asociacionismo y voluntariado; diseño conjunto de las políticas publicas que afectan el sector; promoción e impulso del censo de entidades de voluntariado como registro público, y soporte a la formación del voluntariado llevada a cabo por las entidades.

De esta manera, la función de la administración pública ha de ser de colaboración, de fomento, de participación y de complementariedad, en relación con las entidades, lo que se busca con la norma es que el voluntario forme parte de la entidad y no sea un voluntario directamente dependiente del propio órgano público, ya que en muchos casos esta estructura parece que ha buscado suplantar puestos de trabajos por voluntarios.

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Un aspecto que  también consideramos importante es la burocratización que supone los diferentes registros de las entidades. En base al art.9 del ALVC, que indica lo siguiente:

Article 9
Naturalesa jurídica
Les entitats privades sense ànim de lucre que comptin amb voluntariat, qualsevol que sigui la seva forma jurídica, han d’estar legalment constituïdes, tenir personalitat jurídica pròpia o delegada, estar inscrites en els registres públics que els correspongui per la seva naturalesa, desenvolupar la seva activitat d’acord amb els principis expressats en l’article 4 i desenvolupar la seva activitat en un dels àmbits que estableix l’article 5.
A més, han d’estar inscrites en el Cens d’entitats de voluntariat de Catalunya

A raíz de este punto, como íbamos indicando, a nuestro parecer esa dualidad de inscripción supone una burocratización injustificada, por lo que entendemos que sería más factible la unificación de registros, o una hegemonía entre ambos, en la medida que la inscripción en un de los registros tenga efectos jurídicos en el censo.

(…)

Os recomendamos leer el artículo completo en el blog de Brian.